La izquierda en el monotema…

Cuando yo era joven, -porque un día lo fui si la memoria no me falla-, recuerdo que la izquierda política configuraba mis ideales.  A día de hoy lo sigue haciendo aunque a mi edad ya no me importa criticar libre y abiertamente todas aquellas cosas que creo que no están haciendo bien. Aquella juventud que transcurría entre un instituto (en el que terminé de demostrar que estudiar no era para mí, cosa de la que me arrepiento enormemente) y la inocencia típica de la edad, jugar al fútbol y la incipiente democracia que comenzaba en España.  Aquella juventud que marca a cada uno, remarcó varias ideas que me parecen interesantes para confrontarlas con la situación que me toca vivir a día de hoy.  De aquella para la izquierda, la bandera, la banderita de las pulseras de los relojes, la patria, el patriotismo, era asimilable a lo que por entonces llamábamos ser “facha”.  La izquierda no tenía el sentimiento de patriotismo español, la izquierda decía que era ciudadana del mundo, la izquierda estaba reñida con el nacionalismo, no se podía ser de izquierdas y nacionalista, que los obreros (proletarios) del mundo deberíamos unirnos.  El ver banderas rojigualdas colgadas en balcones, en edificios públicos, nos daba una idea de cuánta gente de derechas había…. Recuerdo incluso que cuando veíamos alguna película americana o algún evento de USA en el que sonaba su himno, me producía urticaria verlos ponerse la mano en el corazón en un acto de fervor nacional.  Con esas creencias crecí, voté a Felipe Glez. en el 82 y me hice mayor.  Ya de aquella creo que dí síntomas de ir contracorriente porque cuando el referéndum de la OTAN me sentí engañado por aquellos a quienes había votado, y desde aquella no han vuelto a tener mi confianza en las urnas.  Pero la vida da muchas vueltas y años más tarde el destino me trajo a Cataluña.  Comencé a ver “Senyeras” en edificios oficiales, en plazas de ciudades, en balcones y tejados de casas particulares, en cimas de montañas y realicé una asociación de ideas: si lo que expliqué antes de la bandera de España era igual a ser “fachas”, lo de Cataluña quería decir también que eran lo mismo aunque con distinta bandera:  “fachas”.

Con el paso del tiempo, comenzó a ponerse de moda el adjetivo patriota.  Y creo que al primero que se lo escuché fue a Jordi Pujol refiriéndose a ser un patriota catalán.  Luego fue a Aznar cuando tras los atentados de Madrid dijo que quien no creyera que habían sido culpa de la ETA, no era un patriota. Y poco a poco, día a día, la palabra fue introduciéndose cada vez más en el vocabulario de los políticos y de la gente, hasta que a día de hoy a mucha gente se le llena la boca sin rubor cada vez que la pronuncia.  Pero por los motivos que expresé anteriormente, la bandera de España y la palabra patriotismo, muchos consintieron que se las apropiasen partidos como el PP, -antes AP-, y como C’s.  Parece que nadie tiene derecho a sentir como suya la bandera de España o a sentirse patriota español porque resultará que entonces serás afiliado, militante y votante de algunos de esos partidos.  Ese es uno de los grandes errores de la izquierda en España. Hoy resulta difícil hablar de la patria desde un supuesto partido de izquierdas, resulta difícil pedir respeto a la bandera de todos.  Bandera que nos puede gustar más o menos, que algunos puedan querer cambiar por la republicana (yo no quiero monarquía, que quede claro), pero que al fin y al cabo es el símbolo oficial que nos representa a todos, y sobre ésto no hay discusión posible. Personalmente no creo en las banderas tras todo lo que estoy viviendo estos últimos años.  Mis banderas son mi familia y mis amigos.  Los trapos de colores creo que no sirven más que para crear enfrentamientos entre personas corrientes a las que los políticos azuzan como perros para pelear entre sí.  Pero el respeto a la simbología es importante.  En cualquier país de esos que algunos llaman democráticos, la quema de la bandera nacional está penada judicialmente.  Y si aquí a alguien se le ocurre pedir que juzguen a alguien que haga lo mismo, serás inmediatamente catalogado de fascista por defender una bandera supuestamente fascista.

Y llegamos finalmente al recurrente monotema: el catalán.  Aquí es muy de demócratas y luchadores por la libertad a día de hoy, el que algunos encapuchados quemen banderas españolas en actos reivindicativos de la independencia.  Es muy democrático silbar el himno de España en la final de la copa del Rey o en cualquier evento en el que el protocolo diga que deba sonar.  Es democrático pisar en público fotos del Rey (repito, yo quiero un presidente del país y no un Rey), o quemarlas, o poner un altavoz en una alcantarilla emitiendo su discurso de octubre del 2017, o que Alfred Bosch, diputado de ERC en Madrid, saque en el Congreso de los diputados una bandera estelada (que no es la oficial de Cataluña si no la que representa al independentismo).  No es democrático sin embargo, que la líder del partido más votado en Cataluña saque una bandera de España en el “Parlament”, no es democrático no cantar el himno de Cataluña, no es democrático no ser catalán y haber venido a esta tierra y no hacerte nacionalista….en fin.

Personalmente me encuentro con una disfunción mental. La izquierda no era patriótica ni de banderas ni nacionalista en España.  Llego a Cataluña y hay banderas hasta debajo de las mesas, son muy patriotas catalanes y la izquierda es nacionalista.  Alguna es incluso tan nacionalista que se ha vuelto independentista (además de ERC que por lo visto lo lleva incorporado desde siempre).  Otra parece indefinida porque se balancea como un barco en el mar: dentro de un mismo partido unos lo son y otros non, como los pimientos del padrón.  Y yo me encuentro perdido.  Mis convicciones siguen intactas y a pesar de ello estoy perdido.  Como dejé plasmado en el escrito anterior, ya no quiero que me etiqueten como equidistante.  No me gusta ver a la policía pegar a la gente, pero no me gusta que los políticos se salten la ley y utilicen al pueblo como escudo y ariete. No me gusta que cuando una policía pegue se diga que es porque son fuerzas invasoras, y cuando otra policía pegue ya no se la reconozca como lo que fue el 1-O, los nuestros.  No me gusta que intenten separar un país sin consentir que el suyo pueda separarse. Pero sobre todo, no me gusta la actitud que la izquierda tiene en este asunto.  Una cosa es lo que se llama la equidistancia, es decir, no alinearse ni con unos ni con otros (con lo que les caen palos de ambas orillas), y otra bien distinta desde mi punto de vista es no posicionarse con claridad meridiana en defender la legalidad.  

Yo voté Podemos cuando apareció por primera vez para unas elecciones europeas.  Los volví a votar en las generales y en las anteriores catalanas así como en las municipales.  Pero mi decepción con ellos sobre todo en este cansino monotema de la independencia, del derecho a decidir o de la autodeterminación, es mayúscula.  Puedo aceptar que preconicen que la solución es un referéndum pactado, que quieran que la gente vote.  Pero deberían dejar claro, muy claro, que no existen presos políticos en España, si no gente que siendo políticos se saltó la legalidad de manera tan grave como para pretender segregar una parte del país o estado. Que no existen presos políticos porque si así fuera, no podrían expresarse en los parlamentos como lo hacen en Cataluña y en Madrid.  Que la manera de conseguir lo que se pretendía, no pasa por hacerlo fuera de la ley, y que deben hacer como el resto de mortales, conseguir las mayorías suficientes para remodelar lo que sea menester.  Deberían dejar muy claro que no existen exiliados si no fugados; personas que abandonaron a los suyos después de no haberles informado de que se iban a ir, y que curiosamente viven muy bien en el extranjero a costa de no sé quién.  Deberían dejar claro que la actuación que se hizo en el parlamente catalán los días 6 y 7 de septiembre del 2017 fue ilegal, y que todo este movimiento está basado en el interés de unas élites acaudaladas que por el miedo a ser juzgados (aunque amenacen con tirar de la manta), huyen hacia adelante arrastrando consigo a mucha gente.  Deberían dejar claro que los problemas de Cataluña no son culpa de Madrid ni del resto de España, o no al menos la gran mayoría.  Deberían dejar claro que problemas los tienen en todos los rincones del país.  Deberían no caer en la trampa de aquellos que se creen mejores que los demás: culturalmente, socialmente, intelectualmente, históricamente….Pero tristemente para mi, no lo hacen.  Se olvidan de todo eso, se olvidan de enfrentarse al nacionalismo (al catalán, que al español sí lo hacen) con firmeza, de decirles las cosas claras, de negarse a subir a ese barco de la diferencia con el resto de pueblos que forman España.  Olvidan que los impuestos son la manera de igualar a todos, y que si lo que pago yo me lo devuelven todo a mí, no tiene sentido.  Que lo que comenzó como un mantra, el famoso “España nos roba”, caló en muchos.  Que los problemas no existen solamente aquí.  Que la señora Colau no debería colgar en su ayuntamiento un lazo amarillo, ni ir a abrazarse con la señor Forcadell a la prisión porque esta última tiene un dilatado currículum de frases y acciones inaceptables.  Y seguramente podría seguir así enumerando más cosas de las que hace la izquierda en Cataluña con las que no comulgo.  Y hablo también del PSC-PSOE e Iniciativa, que durante decenios miró para otro lado a todo lo que hacía el nacional-Pujolismo.  Que gobernaron en coalición con ERC, y que intentaron crear un nuevo Estatuto que nadie en la calle excepto los políticos para conseguir más prevendas, necesitaba.  Hablo del PSOE-PSC que gobernó desde el gobierno central gracias a partidos nacionalistas en vez de hacerlo con un partido de izquierda nacional como era IU (el PP hizo lo mismo cuando gobernó y necesitó a los nacionalistas). Hablo del PSOE-PSC cuando no se consintió que juzgaran a Jordi Pujol por lo de Banca Catalana, porque todo ésto viene de lejos, de muy lejos…

Mientras tanto, lo que era el llamado “cinturón rojo” de Barcelona, ciudades y municipios que históricamente eran territorio como mínimo del PSOE_PSC, cambió el rojo por el naranja y C’s les tomó la delantera.  De tal manera que hoy son el partido más votado en Cataluña con más de 1 millón de votos.  Lo extraño es que aún se pregunten porqué.  Pues porque la gente que no es nacionalista, que es de izquierdas, se sintió abandonada por unos y otros; porque nadie salió con firmeza a decir que eran de izquierdas y que se declaraban en contra de todo lo que estaban haciendo los nacionalistas. Nadie salió a decir que estaban por mantenerse unidos y no por separar en una República ficticia en la que según algunos, iban a atar los perros con longanizas porque todo el mundo les iba a reconocer, todas las empresas se pelearían por estar presentes en esa República, no habría corrupción, los políticos ejercerían de jueces también.  Nadie de la izquierda salió a protestar contra las listas de malos catalanes que se estaban creando; nadie habló de solidaridad entre todos para con todos los que formamos España.  Claro, se dejó en manos de la derecha esa palabra, se permitió que aquí en Cataluña se omitiera y en su lugar se hablara del “Estado Español”, y luego no se explican la debacle.  Debacle en IU-Podemos-Cataluña y en el PSC-PSOE.

Y con todo este batiburrillo, la vida sigue con ultimátums de Quim Torra que se desvanecen en menos de un día, con animar a los Comités de Defensa de la República por la mañana y como por la noche van a ocupar el “Parlament”, hacer que los Mossos (los suyos en el lenguaje independentista) carguen contra esos mismos CDR; con retirar el apoyo al gobierno central.  Y las redes sociales llenas de pirómanos, de abducidos, de gente con ganas de pelea que amenaza con no olvidar ni perdonar, de jugadas maestras, de insultos cada vez más frecuentes.  Aunque como yo no entiendo de estrategia política, tal vez todo es teatro cocinado en las altas esferas.  La culpa es mía por no haber estudiado en aquella lejana juventud.  Pero sobre todo, la culpa es de los complejos de la izquierda.  Unos complejos que no se han quitado aún de encima y que les perjudica a ellos tanto como a todos los ciudadanos.  Se puede ser español, de izquierdas y tener un sentimiento “patrio”.  Se puede y tal vez se debe ser de izquierdas, ser republicano y no aceptar la fragmentación del país.  Se puede ser de izquierdas y decir abiertamente que el movimiento independentista catalán es clasista, insolidario, reaccionario y de derechas.  Sus dirigentes máximos siempre pactaron sobre todo con el PP en demasiadas votaciones en el Congreso.  La solidaridad, la igualdad, la reciprocidad, el respeto, deberían ser bandera de quienes dicen representar a la clase trabajadora (porque las clases sociales no son cosa del pasado, si no de un presente rabioso).  Porque mientras no se posicionen claramente en contra de esta barbaridad, yo, como tantos, me siento solo.  De hecho, no tengo ni idea de a quién votar en las próximas elecciones municipales.  Ni en las elecciones que puedan surgir en adelante.  No sé quién me representa a nivel político, aunque tenga claro quién no lo hace. No me gustaría votar en blanco, no me gustaría no ir a votar.  Pero mi decepción con la izquierda es mayúscula, tanto a nivel catalán como a nivel nacional.  Mi ética me hace juzgar lo que me prometen y si lo cumplen; mi ética me hace observar lo que hacen entre elecciones.  Y no me gusta en absoluto.  Así pues, me permito enviar una petición de socorro para que alguien me diga cuál es la opción de izquierdas que me representa.  Porque a pesar de lo que algunos puedan pensar, ni PP, ni C´s me representan.  Pero no sé dónde están los míos, aquellos que me inculcaron ideales en la juventud.  ¿Dónde está la izquierda?….

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Después de mucho tiempo…

Hoy, después de mucho tiempo, demasiado quizás, retomo la actividad detenida de mi blogg.  Demasiado tiempo en el dique seco por motivos estrictamente personales que a pesar de todo, no me han impedido seguir observando e incluso a veces sufriendo todo lo que la sociedad nos hace vivir en momentos que no dejan de ser convulsos.  Hoy retomo la actividad, hoy precisamente que es 1 de Octubre y que hace un año fue una jornada tan difícil.  Difícil para todos los que vivimos en Cataluña con independencia de la ideología de cada uno.  Difícil por motivos que cada uno puede acercar más o menos a su posicionamiento político personal.  Una votación falsa, una ilusión generada en mucha gente, una actuación policial que daña la vista cuando pega a ciudadanos…aunque este último asunto ya lo desarrollaré más tarde.

Después de aquel 1 de octubre del 2017, aún seguí durante un tiempo en las redes sociales, en el Facebook concretamente, pero por suerte decidí que no quería seguir antes de tener que perder algunas amistades.  Abandoné aunque algunos creyeron que era cosa temporal y que volvería, pero me he mantenido firme y gané en tiempo y en tranquilidad.  Aunque esa tranquilidad es efímera cuando a pesar de que abandones un barco, queda otro como Tweeter en el que sigues leyendo y leyendo, viendo cómo la cosa sigue igual o peor, sin visos de solución al menos de momento. Mentiras, manipulaciones, tergiversaciones y odio a raudales.  Aquel octubre, tuve tiempo de asistir a la concentración de la Plaça Sant Jaume convocada por la plataforma Hablemos-Parlem.  Vano intento de que las personas no perdieran el norte, de que los políticos hicieran de políticos y no de pirómanos, de que se sentaran a hablar, a buscar soluciones.  Y supongo que por esa asistencia y por querer templar gaitas, alguno pudo haberme incluido en el grupo de los “Equidistantes”, que es una palabra que se utiliza sobre todo para acusar de colaboracionistas a todos aquellos que no están a favor de la independencia por mucho que intentes razonar.

Un año ha pasado y las cosas siguen creo que peor, si se me permite.  Proclamación efímera de una República no reconocida por ningún país, huida de algunos de los políticos artífices del procés, encarcelamiento de otros a falta aún de juicio, aplicación del artículo 155 de la Constitución, convocatoria de nuevas elecciones catalanas, constitución de un nuevo gobierno catalán, moción de censura al gobierno de Rajoy, nuevo gobierno socialista “en funciones” dado lo precario de su situación minoritaria parlamentariamente hablando, reveses a la justicia española en Bélgica y Alemania…en fin.  Muchas cosas en el poco tiempo que son 365 días para que todo siga igual con la única diferencia que el interlocutor del gobierno central es otro.  En Cataluña después de muchos tiras y aflojas, los partidos independentistas se aliaron para tener mayoría parlamentaria que les permitiera nombrar presidente, y lo hicieron poniendo a alguien con un pasado muy poco edificante, alguien que se había dedicado a escribir barbaridades sobre los españoles, que se había prestado a homenajes a personas de digamos, dudosa calidad democrática, y que mantiene a día de hoy un discurso nada conciliador y nada apaciguador.  Y le secunda como presidente del Parlament otra persona que según yo lo veo, parece ejercer de cualquier cosa antes que del cargo que ostenta.  Efectúa acciones partidistas, se fotografía con grupos que visitan el Parlament vestidos de amarillo (todos sabemos lo que eso significa) y asiste a inicios de cursos judiciales con un discurso tan partidista que le tienen que llamar la atención.  Y todo eso no debe hacernos olvidar que el partido más votado en aquellas elecciones del 21 D, fue C’s con más de 1.000.000 de votos, cosa que algunos olvidan intencionadamente como cada vez que hablan de “un sol poble”.

Sigo pensando, porque que quede claro que yo no soy equidistante, que las leyes están para cumplirlas aunque no nos gusten.  Y la forma de cambiarlas no es saltándoselas a la torera porque si no esto sería jauja.  La presión social haciendo que los partidos se posicionen en el parlamento de todos es un camino.  Pero para eso hacen falta años de cultura, de pedagogía (que no de adoctrinamiento), de concienciación social.  Yo estoy en contra de la limitación de velocidad en las autopistas a 120, pero no puedo saltarme la ley porque si me pillan, tendré que pagar por ello.  Si no me gusta un gobierno del PP o del PSOE, tengo que tragar y aguantarme hasta que la sociedad no evolucione, no puedo asaltar el congreso con una pistola en mano.  Pero los políticos son un reflejo de lo que somos como sociedad. Si algunos (no sé si muchos o pocos) engordan su currículum con Másters y carreras falsos y no dimiten o los dimiten en sus partidos, es porque sus votantes, la sociedad, lo acepta si son los suyos y no lo ven delictivo.  Si los políticos independentistas engañan a sus votantes, juegan al poker de farol y pierden y no los abandonan en masa, la sociedad también tiene un grave problema.  Y aquí alguien se saltó todo lo saltable con las más vanas excusas.  Algunos de los líderes están en prisión preventiva y otros se fueron al extranjero.  No sé si es justo el encarcelamiento o no porque no soy jurista y desconozco lo que la justicia aduce.  En Cataluña dicen que es cosa de un estado autoritario, que son presos políticos los unos y exiliados los otros.  Yo disiento.  Nadie están en prisión por defender unas ideas, si no por infringir la ley.  Porque no sé si es sedición, si rebelión si qué, pero que algo es, está claro cuando han querido romper un país para crear uno nuevo.  ¿Cómo se llamaría eso en una Cataluña independiente si en Barcelona, por ejemplo, hicieran lo mismo para independizarse de Cataluña? ¿Alguien se imagina en una Cataluña independiente que hubiera un presidente de cualquiera de las regiones nacientes, que animara a la gente a desobedecer la ley catalana, a saltarse la legalidad catalana, y que dijera del resto de catalanes lo que Torra dijo de los españoles?  Impensable, porque aquí los catalanes que no están por la independencia y lo dicen en público, son tachados de botiflers, de traidores, de españolistas.  Son amenazados con ser juzgados por un tribunal de justicia catalán cuando sean independientes, son insultados en público en redes sociales, se llama a hacerles boicot.  Todo muy democrático y no como esa España que les maltrata.

Pero es que este asunto da para mucho y yo no soy ni escritor ni opinador profesional de tertulias pagadas.  Solo escribo para mí y para desahogarme de lo que leo y escucho.  Para decir que no puedo dar crédito a que se llame “colonos” a los que vinieron de otras partes de España a buscar trabajo aquí, porque dicen que vinieron a colonizar Cataluña para hacerles perder su identidad milenaria.  Para asombrarme de que se permita a unos grupos más o menos numerosos boicotear una manifestación legal por mucho que no les guste lo que reclaman.  Para asombrarme de que en una televisión pública se entreviste a alguien que asesinó en nombre de un grupo terrorista, para hablar a favor del procés.  Para asombrarme de escuchar hablar y leer de “fuerzas de ocupación”.  Porque además, yo no tengo 8 apellidos catalanes.  Aunque tengo clara una cosa: no criticaré a Cataluña por sus políticos independentistas ni por la gente que lo sea.  Ese sería un error que no quiero cometer.  Pero seguiré con este hilo en unos días, porque seguro que la cosa no se terminará hoy.  Mientras tanto, la vida sigue….

 

Mentiras gratuitas….

Van cayendo los días, las semanas, y aún no soy capaz de poder pasar página de todo lo que lleva sucediendo en mi segunda tierra.  Estoy seguro que de aquí al 21 de Diciembre será aún más difícil, pero temo que incluso después de esa fecha la cosa continúe igual.  Los hechos se tapan unos a otros en esta vorágine política que llevamos viviendo sobre todo últimamente, de manera especial desde aquella votación por la independencia en el Parlament que me parece ya tan lejana.  Declararon la independencia en una sesión parlamentaria de la que seguro que Quentin Tarantino podría hacer una visión sanguinolienta para una próxima película, mientras en el Passeig de Lluís Companys se celebraba entre esteladas, lágrimas, sonrisas y abrazos.  Igual que posteriormente se celebró en la Plaça Sant Jaume con una fiesta en la que hubo actuaciones musicales y fuegos artificiales.  Pero a pesar de ello, la bandera española no se arriaba del Palau de la Generalitat y esa misma noche, el President Puigdemont se iba a dormir a Gerona como si tal cosa.  Ya sabemos que corrió (o mejor escrito, voló) a Bruselas junto a unos cuantos miembros de su Govern, después de que el Gobierno central aplicase el archifamoso manipulaciónartículo 155, sabemos y conocemos sus ruedas de prensa en la capital europea, sabemos que varios de sus Consellers entraron en prisión, y que los miembros de la mesa del Parlament tuvieron que pagar fianzas para no quedar entre rejas, que en el caso de la señora Forcadell ascendió a 150.000€ que se apresuró a pagar la ANC.

Todo eso ya es historia, porque la historia se escribe a diario y la rapidez de la sucesión de hechos nos lleva a que lo ocurrido hace una semana parezca ya del siglo pasado.  Pero la historia, y si es reciente más aún, nos lleva a enjuiciar esos hechos y esas actitudes observadas y manifestadas.  Me resulta asombroso observar el cambio de estrategia o de actitud, o cuando menos de discurso público, de los principales dirigentes independentistas.  Asombroso porque hasta hace bien poco, afirmaban muchas cosas que ahora el desarrollo de los hechos han demostrado que no eran ciertas, y otras que ellos mismos se encargan sin ningún rubor de desmentir.  El reconocimiento internacional que tendrían, el que podrían continuar perteneciendo a la Comunidad Económica Europea, el que las empresas se pelearían por estar en una Cataluña independiente, el que la situación económica sería mejor que la actual y sin problemas de futuro….esas el tiempo se encargó de desmentirlas de manera contundente y por más que se empeñen, no pueden negar que todo eso era directamente mentira.  La realidad puede ser terca, tozuda y fastidiosa, pero ahí está cuando el paso del tiempo nos la demuestra tal y como es, que curiosamente, no resultó para nada la que desde el arco independentista se vendió a todos.  Así pues, estas mentiras no tuvieron más que dejar el tiempo pasar para que la verdad aflorase poniendo en evidencia a los gurús que las gritaron a los cuatro puntos cardinales.

Después están las otras, las que ellos mismos (los dirigentes, que no los votantes) se afanan no por desmentir reconociendo que mintieron, si no en decir lo contrario de lo que decían sin el menor atisbo ni de sonrojo ni de vergüenza, ni siquiera de arrepentimiento.  Bueno, esta cualidad de decir hoy una cosa y en un mes la siguiente es especialidad propia de casi todos los políticos, o sea que no se puede achacar solamente a los de JxSí ni a la CUP, sino que es algo compartido con el resto de fuerzas políticas de España, así que mira por donde, ya tienen algo en común con el estado.  Dijeron tener preparadas las estructuras de estado para declarar la República Catalana, dijeron que eran claramente mayoría, y que la manipular-eficazmente-a-la-gente-es-necesario-hacer-creer-a-todos-que-nadie-les-manipula-john-kenneth-galbraith-1125371sociedad de esta tierra estaba preparada para el salto.  Dijeron que no reconocían la legalidad española, que la aplicación del 155 era ilegítima, que las elecciones convocadas mediante ese artículo eran ilegítimas, que el 21 de diciembre haría una gran paellada en vez de ir a votar…. pero a la hora de la verdad, e incluso muy poco tiempo después de la declaración unilateral de independencia, se echaron atrás en todo.  Desde los partidos independentistas (incluida la CUP, quién lo iba a decir), comenzaron en cascada declaraciones en las que decían que la sociedad catalana aún no estaba preparada para la independencia, que no tenían preparadas estructuras de estado, que ahora mismo no eran independientes porque no había una mayoría de catalanes que quisieran serlo, que se presentarían a las elecciones (aún sabiendo que se presentan a unas autonómicas y no constituyentes de la nueva república), e incluso que había más soluciones al problema catalán que la independencia.  Llegaron a decir que se había declarado la independencia de manera simbólica pero que no se había implementado (menuda parábola bíblica), y con tal de no ingresar en prisión, hubo quien hasta reconoció la Constitución española y se comprometió a respetarla en lo sucesivo.

Desde mi punto de vista, todo lo enumerado anteriormente no es si no una prueba de que por más que quieran negarlo, los catalanes, que demuestran así tener los mismos defectos que tenemos los que pertenecemos al resto del país, son muy españoles y mucho españoles.  Porque redundando en esta tesis, las personas que el día de aquella declaración no implementada rompieron el DNI español, no tienen uno nuevo de su nuevo país y deben demostrar quienes son bien con el carnet de conducir del Reino de España, bien con el pasaporte del mismo sitio.  Porque las personas que celebraron aquella declaración, fueron engañadas pero no les importa en absoluto.  Reitero una vez más y ya no sé cuántas van, que nadie con presencia pública de su espectro, ha salido a la palestra a llamarles manipulacionmentirosos, a decirles que han jugado con su ilusión, a decirles que les han robado la esperanza y, que nadie aquel día feliz les dijo que todo era teatro.  Eso, con todo el respeto, es muy español.  Es como ver pruebas incontestables de que el PP es una organización mafiosa (como se le calificó en los juzgados), y seguir votando a ese partido sin importarte lo que hagan.  Pero claro, había olvidado por un momento que en esta película los malos solo son los del PP, bueno, y los que piden respeto al orden legal aunque se les acuse de fascistas, de franquistas y de tantas otras barbaridades.  

Incluso la CUP, como decía antes, ha decidido presentarse a las elecciones autonómicas, por más que alguien haya tenido la ocurrencia de venderlas como el referéndum que el gobierno español no les concede.  Ahí es nada, los anticapitalistas aceptando lo supuestamente inaceptable y perdiendo también la pátina de creíbles y consecuentes a pasos agigantados para quien los mira desapasionadamente.  Ahora ellos, que no reconocen nada de la legalidad actual, se presentan a algo que convoca el estado español, ese estado opresor que mantiene en Cataluña a las fuerzas de ocupación y que les impide ser felices en sus vidas.  Y mientras tanto el presidente destituido de la Generalitat sigue en Bruselas con sus más íntimos (políticamente hablando, me refiero), echándole un pulso a la justicia española y gritando en las televisiones que quieran escucharle.  Mientras tanto declaran ahora, un par de semanas o más después de la aplicación del famoso artículo constitucional, que se echaron atrás porque les avisaron de que las fuerzas de ocupación utilizarían balas de verdad y no pelotas de goma si implementaban la República independiente, cosa que aún pudiendo ser cierta, no entiendo porqué no las expusieron públicamente en el mismo momento de tener conocimiento de ellas.  Será cierto o no, pero a estas horas me huele a estrategia miserable y tardía.  Lo malo es que en política todo vale, incluso en la política catalana, por lo que insisto que dada su similitud con la del resto del país, resulta muy española.

Fuerzas de ocupación, invasión y otras cuestiones similares se escuchan desde hace un tiempo por estas latitudes y la verdad, siento indignación.  Siempre dije que el sentimiento independentista es perfectamente legítimo, pero no encuentro ético la manipulación sistemática que están haciendo de la historia.  Que si en 1714 fueron invadidos y conquistados, que si la policía y la guardia civil son fuerzas invasoras, y sobre todo el último y más cacareado mantra: que Jordi Sánchez, Jordi Cuixart y los Consellers son presos políticos.  Eso reconozco que ya me supera porque lo dicen sin ningún recato, al más puro estilo goebbeliano, repitiéndolo machaconamente y de mil maneras distintas para que todos los suyos se lo crean.  Yo tengo claro que la democracia española es imperfecta, ciertamente muy mejorable e incluso que hay que cambiar multitud de cosas, pero de ahí a decir que hay presos políticos y que viven en un estado que los oprime, hay un mundo irreal.  Otra cosa es que también sea parte de una estrategia para convencer a la opinión pública mundial, pero es la mentira más gorda de todas las que inventaron.  Si fuera cierto, todos los miembros de Junts pel Sí y de la CUP, estarían en prisión y sus partidos o coaliciones ilegalizados.  Si fuera cierto, no me explico por ejemplo, porqué Joan Tardá, Gabriel Rufián y Anna Gabriel no están en prisión.  No me explico porqué se pueden presentar a las elecciones, porqué continúan el PdCat y ERC teniendo representación en el parlamento español, defendiendo lo que creen conveniente.  ¿Alguien me lo puede aclarar?  ¿No será tal vez, que han incumplido aquellos que están en prisión, algún artículo del código penal?  Me temo que sí.  Otra cosa es que ese código les guste o no pero es el que frase-la-herramienta-basica-para-la-manipulacion-de-la-realidad-es-la-manipulacion-de-las-palabras-si-philip-k-dick-109245hay.  Otra cosa es que la legalidad, la Constitución que hay les guste o no, como a mí, pero es lo que tenemos.  Y no tienen más derecho que cualquier otro ciudadano a saltárselo por el hecho de ser políticos o destacados miembros de movimientos sociales.  Pero resultan cansinos, agotadores, hablando de presos políticos sin reconocer que si fuera una dictadura tal y como la presentan, estarían todos en prisión y por fortuna para todos, no lo están.  Cansinos, agotadores y sobre todo, mentirosos.  Pero como nadie de su espectro les pide cuentas, nadie de su entorno les hace reproches, sus mentiras les salen gratis: igual que pasa con los que siguen votando al partido en el gobierno español.  

Hoy en día está más que claro que política es igual a mentira, también en el lado independentista.  Y está demostrado que las mentiras salen gratis.  Está claro que los partidos se montan de arriba abajo y no al revés.  Deciden los de arriba y los de abajo solamente votan lo que los de arriba quieren.  Bueno, creo que hay dos excepciones: Podemos y la CUP.  El resto funcionan piramidalmente.  Por eso no hay regeneración, por eso no hay limpieza.

De aquí al 21 de diciembre, no sé qué me quedará por escuchar, qué barbaridad será mayor, qué promesas electorales se harán para ser incumplidas.  De aquí al 21 de Diciembre debo pensar a quién votar porque las opciones se me reducen alarmantemente.  De aquí al 21 de Diciembre será duro, pero temo que después de ese día sea más duro aún.  Solo pediría un poco de cordura a ambos lados del campo, un poco de seriedad.  Dejémonos ya de inventar que Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Jesús y Leonardo da Vinci eran catalanes, que América la descubrieron los catalanes y que fueron ellos también quienes inventaron el papel.  Dejémonos ya de inventar que Cataluña está en guerra, que no se puede hablar en español….toca comenzar a vivir después de este paréntesis (espero que solo haya sido un paréntesis), a pensar en recuperar el poder adquisitivo de la gente, en mejorar la sanidad pública de todos, en volver a tener derechos sociales y laborales sesgados por gobiernos centrales y autonómicos.  Toca vivir porque la vida no nos la da un estatuto de autonomía cercenado ni completo; un estatuto que desconozco y que seguro que a todos los que se manifiestan por él, les sucede lo mismo.  ¿Qué implica en el día a día de cada uno de nosotros ese recorte injustificable promovido por el PP?  ¿Nos hizo más pobres, nos hizo más incultos, nos dejó más enfermos…..? Estoy seguro de que el problema no va por ahí, si no por motivos más de sentimiento que de otra cosa.  Y cuando el sentimiento se impone a la razón, las mentiras salen gratis….

EL TEATRO DE LOS COBARDES

Hoy domingo 29 de octubre del 2017, es el día dos tras la declaración en el Parlament de Cataluña de la independencia en forma de República.  Es el día dos de un limbo en el que nos tienen sumidos a todos, entre ellos y sus colegas del gobierno central, solamente superado en lo que a mi se refiere gracias a las grandes dosis de humor que muchos no han perdido.  El tomarse las cosas con humor sirve para evadirse de una realidad que tiene más de paralela que de seria.  Porque por más que quisiera, no puedo porque me afecta dejar de estar atento a la voracidad con que la actualidad del momento nos gana las intenciones de pensar en pasear, en hacer deporte, en ver una buena película o en escuchar buena música.  Y todo porque después de mucho tiempo de luchas políticas, se declaró la aparición de un nuevo estado, que no sé si durará mucho, si será ya eterno, o si será efímero.  Todo eso con independencia de la fiesta que montó mucha gente en la calle ese mismo día.  Gente incluso que se cree con fe más propia de una religión todo lo que dicen los suyos y que lo repiten como un mantra.636432633989863961-1280x640

Yo tengo la impresión de que todo lo que estamos viviendo es una gran obra de teatro en el que los más hacemos de figurantes marionetas, y los menos tienen diseñado un guión del que no se salen ni un milímetro.  Pero durante todo este tiempo, además de todas las maldades que desde la vieja España se vierten sobre Cataluña, aquí se ha creado un discurso primero victimista en el que todos los males son fruto del resto del estado, y todo lo bueno es porque se lo procuran a sí mismos en su bondad, cultura, creatividad y dogmática certeza de la verdad absoluta.  Un discurso en el que sin entrar ya a valorar si desde los medios y políticos independentistas se crea una nueva historia, se han ido vertiendo una serie de dogmas de fe que con el tiempo se ha demostrado como grandes mentiras.  Yo puedo constatar alguna de ellas y a eso voy:

  • Tendremos el reconocimiento internacional
  • Seguiremos perteneciendo a la Comunidad Económica Europea
  • Tendremos un superávit de 16.000 millones de euros, que es lo que España nos roba
  • Las pensiones están aseguradas en Cataluña y en España no lo están
  • Los bancos y las empresas se pelearán por estar en una Cataluña independiente…

Una vez pasada la “votación” del Parlament, una vez visto lo que está pasando incluso antes de producirse esa declaración unilateral, todo lo que fundamentaba el discurso del independentismo oficial (el de los políticos que son los que crean la opinión juntamente con los periodistas y estamentos oficiales), se ha demostrado que finalmente era rotundamente falso.  Todo eran mentiras, todo se les desmonta entre las manos pero en vez de salir a reconocerlo públicamente, ponen la directa y siguen adelante.  A día de hoy y mientras escribo este pensamiento personal, ninguno, absolutamente ninguno de los dirigentes de la nueva República Catalana ha salido a pedir perdón.  A día de hoy, ninguno de los voceros de la independencia les han pedido que hicieran públicas sus disculpas por haber mentido a la gente.  A día de hoy, a las personas felices con la declaración de independencia, les importa nada que les hayan mentido de manera tan terrible.  Ellos afirmaron mil y una veces que tenían países que les habían confirmado que en cuanto declarasen la independencia les reconocerían, y no es así.  Ellos afirmaron mil y una veces que cuando fueran independientes continuarían perteneciendo a la Comunidad Económica Europea y ahora está más claro que nunca que es sencillamente mentira.  59f337f6f0c53Ellos dijeron que tendrían 16.000 millones de euros más que son los que España les robaba, y les demostraron con sus propias cuentas que era mentira.  Ellos vendieron que Cataluña sería muy rica, que las pensiones estaban aseguradas y lo único cierto (o mejor dicho, lo único que yo creo), es lo que doña Eulàlia Reguant ( de la Cup) dijo: que habría que hacer un corralito para mantener la República de Cataluña, lo cual quiere decir que no se podrá sacar de los bancos más que una pequeña cantidad diaria de dinero, que se devaluaría la moneda, etc.  Ellos, en este caso y por encima de todos don Artur Mas y don Oriol Junqueras, afirmaron incluso mientras se estaban marchando, que los bancos y las empresas se pelearían por estar en una Cataluña independiente.  Y entre bancos (nada menos que la vieja “Caixa” y el Sabadell, con elle final) y empresas, ya vamos por las 1700 entidades que se han ido de esta tierra a montar su sede fiscal y tributaria a otros lares de la geografía española para no quedarse fuera de juego.

Con todas esas certezas sobre la mesa, personalmente no espero que tengan la honorabilidad de salir en público a decir que han mentido porque eso es muy típico de la raza política, a pedir excusas y a dimitir.  Pero lo que más me preocupa y me cabrea, es que nadie desde el legítimo bando independentista haya tampoco salido a pedirles explicaciones.  A ellos, a quienes se hartaron de mentir diciendo que permaneceríamos en la Unión Europea, que el viaje a Ítaca era poco menos que al paraíso.  Entiendo que los independentistas de sentimiento estén dispuestos a sacrificarse eternamente en beneficio de generaciones venideras asumiendo costes impensables, pero hay mucha gente que fue engañada y no está dispuesta a ser independiente a cualquier precio.  Y mucho menos al que tocará pagar.  Yo, tampoco.  Llevo demasiados años sufriendo con esa crisis artificial como para que ahora, por el hecho de vivir en Barcelona, se me obligue a pasar más penurias que ni quiero, ni merezco ni me anunciaron.  Entonces, ¿qué es lo que lleva a la gente a actuar como una secta, sin el más mínimo sentido crítico?  El sentido crítico se debe desarrollar si no de manera colectiva y gracias a la educación, si de manera individual cuando se tiene un tránsito por la vida que te enseña mucho, lo suficiente como para ser capaz de cuestionarte a ti mismo y a los tuyos.   Ese es el comienzo; si no soy capaz de criticar a los míos, no estoy en condiciones éticas de criticar a los demás puesto que entonces no seré si no otra oveja más del rebaño.  Echo en falta ese sentido crítico de lo propio en la gran masa social independentista.  Y por favor, que nadie al leer ésto se confunda: si hay que criticar al gobierno central y a los partidos que lo formaron desde la implantación de la democracia, al tipo de democracia que tenemos y a tantas otras cosas, soy el primero.  Aunque no tengo nada que justificar para quien me conozca mínimamente.  Por lo tanto y tras lo que acabo de exponer, creo que los mandamases de esta banda han demostrado un grado importante de cobarde teatralidad….que continúa.

Luego está lo que pasó en la votación en el Parlament.  Voy a obviar ahora si es legal, si es legítimo y todo lo que se quiera discutir.  La cosa la centro en la pre-votación y actos posteriores.  Primero votan unas enmiendas sus señorías desde sus escaños apretando un botón, como hacen siempre.  Cuando finalmente se va a proceder a votar la declaración de la República, un diputado de la coalición gobernante pide la palabra y solicita que la votación sea secreta.  ¡Secreta!  La líder de la CUP dice que aunque no es el estilo de esta formación, en esta ocasión lo aceptan excepcionalmente.  ¡La CUP lo acepta!  Finalmente la presidenta del Parlament acepta la petición y se procederá a votar en secreto.  Y antes de que la mayor parte de la oposición se levante y se vaya, tengo que decir que muy a mi pesarimages (8) estoy de acuerdo con lo que les dijo a los diputados independentistas el señor Xavier García-Albiol: que eran unos cobardes y que no tenían narices a votar sin ocultar su voto en un momento supuestamente tan importante como éste.  Siento coincidir con la opinión de ese señor, pero es una realidad tan grande como la Sagrada Familia de Barcelona.  El teatro de los cobardes en su máxima expresión.  ¿Por qué votar de manera secreta?  Si saltándose la legalidad española, si saltándose la opinión de los letrados de la cámara, si saltándose todos los obstáculos están dispuestos a declarar la independencia y vivir en un país nuevo e independiente, ¿a qué o a quién tienen miedo? ¿votaron en secreto por si la justicia de un país extranjero (España), los viene a detener acusados de sedición o algo así? Pero, ¿no se están declarando independientes y soberanos? ¿Por qué ese miedo, por qué esa cobardía si los españoles ya no tendrán jurisdicción en su país?  Algo no me cuadra y no sé qué es.  Seguramente podrán argumentar mil excusas demagógicas, pero personalmente no me servirán.  

De todas maneras, el día no se termina ahí, si no que después de esa cobarde votación (a la que se quedaron algunos que dijeron que se había quebrantado la ley, que las leyes proclamadas en el Parlament el 6 y 7 de septiembre eran ilegales, que el referéndum era ilegal y que no creían en una declaración unilateral de independencia….ya me lo explicarán….), una vez que la presidenta del Parlament confirma los resultados de la votación, se da paso al patriótico canto del himno nacional de la República.  Eso no es teatro, el teatro era ver las caras de los miembros del Govern mientras cantaban “Els Segadors”, teatro era ver las caras de Artur Mas y de Ernest Benach en las tribunas, teatro era ver las caras de Joan Tardá y Gabriel Rufián en esas mismas tribunas, teatro era ver las 58caras de la mayoría de los diputados de JxSí….unas caras más propias de un funeral que de otra cosa y no de la alegría que debe producir la consecución de un sueño que jamás pensaron llegar a transformar en realidad.  ¿Dónde se dejaron la alegría, la felicidad del momento?  Los únicos alegres y felices eran los miembros de la CUP, y como soy bastante ingenuo, no lo puedo entender.  Lo de la CUP si, lo del resto, NO.  Proclaman la nueva República Catalana, lo consiguen, entonan el himno y sus caras eran más de pesar que de alegría, de temor que de esperanza, de dudas que de certezas…..pero eso no lo comenta nadie y nadie se pregunta el porqué de esa circunstancia.  Por eso mismo, por todo lo que escribo en este artículo de pensamiento, creo que todo es un gran Teatro de los cobardes.  Lo malo, es que la historia continúa…..

¿Qué me queda ahora….?

Hace unas horas que el gobierno de Cataluña mediante su presidente, señor Puigdemont, contestó en primera instancia al requerimiento del gobierno de España, realizado por su presidente señor Rajoy.  Y parece que no tiene visos de terminar este tiempo de incertidumbres, de desatinos, de confrontación, de desasosiego.  Tiempo de todas esas cosas para mí y supongo que para la gran mayoría, independentistas o no, porque es algo que a quienes vivimos en Cataluña nos afecta queramos o no incluso en nuestra vida diaria.  Por un lado porque parece que no hay más asuntos en la vida que la independencia si o no de esta tierra, y mientras tanto la vida sigue con multitud de circunstancias que supongo que muy astutamente los políticos nos están pasando por debajo de la mesa.  Cosas que seguramente también nos afectan en mayor o menor medida y que centrados como estamos en el monotema, se nos escapan.  Temas como los presupuestos, el resto de denuncias judiciales que los partidos tienen pendientes y lo que es más grave, parece que el fútbol desaparece de la cotidianeidad (por suerte, todo hay que decirlo).  Únicamente hoy, parece que los tristes y seguramente intencionados incendios que se extienden desde Portugal hasta Asturias, roban un poquito de atención debido tal vez a la existencia de fallecidos….

el-pp-volveria-a-ganar-las-elecciones-y-el-psoe-cae-a-la-espera-de-un-candidatoPero la cuestión continúa centrada en ese pulso que mantienen dos gobiernos irresponsables, dirigidos por dos irresponsables, a los que yo me abstengo de ofrecer el triste privilegio de dilucidar quién de los dos es más que el otro.  Gobiernos sostenidos por votos en elecciones, y asentados a su vez en coaliciones reales o necesarias para gobernar y llevar adelante sus propósitos en los más variados ámbitos: territorialidad, educación, política exterior, cuestión laboral y sobre todo y lo que es peor, el mantenimiento de un sistema que les proporciona prebendas en forma de sueldos y libertad para no tener que justificar ni cambios de posición, ni decisiones que perjudiquen a quienes ejercen el derecho al voto.  Cuestiones que seguramente más de uno de los que nos dejamos marear por su política propagandística, olvidamos para caer rendidos a sus mentiras intencionadas, a sus historias fabricadas y a sus promesas envenenadas.  Por eso y ante la posibilidad de que mediante la aplicación de lo que les dé la gana a unos y otros, se convoquen próximamente nuevas elecciones tanto en Cataluña como en toda España, se me plantea una duda que debiera ser de capital importancia para todos los ciudadanos: ¿a quién le doy mi voto, a quién se lo daría?  No es nada irreal esta posibilidad, pero si es muy importante la decisión que en ese caso deberíamos tomar.  Decisión que debería ser muy meditada, muy sopesada, muy pensada, pero que temo que a nadie le llevará el tiempo necesario.  Y seguramente por muchas razones que tienen que ver con lo que ofrezcan, con el grado de conexión de sus  ofertas con las necesidades reales de la ciudadanía, con el grado de independencia política con respecto a factores ajenos a la voluntad popular, con la claridad meridiana con que se posición frente a lo que creamos importante.  Y ahí es cuando yo me pregunto a mí mismo qué hacer.

Con respecto a lo que sucede actualmente en Cataluña, es lo que más dudas me genera.  A nivel nacional tengo claro y así lo expuse en anteriores “”artículos” (si se me permite calificar así a mis pensamientos escritos), lo que creo que se necesita: una refundación estatal, un referéndum vinculante sobre el tipo de régimen (monárquico o republicano) que desea la ciudadanía, una nueva y más justa ley electoral, una nueva constitución y un nuevo código penal que termine con los beneficios de los poderosos, que dé cabida también a delitos políticos, cibernéticos, y una separación real de los tres poderes de tal manera que no quepa la más mínima sospecha de inmersión de uno en otro.  Eso y siempre según mi modesto entender, no entra dentro de los postulados ni del PP, ni del PSOE ni de C’s, por lo cual y si lo junto a cuestiones ideológicas, ninguno de ellos contará con mi voto.  Además, los muchos años de gobierno de los dos primeros y las acciones de los últimos desde su aparición, me llevan a desmarcarme indudablemente de lo que representan.

En Cataluña, no puedo dar mi voto a opciones que promueven una independencia con respecto al resto de España porque discrepo de sus argumentaciones (seguramente me faltan muchos datos para rebatir más aposentadamente sus tesis, pero también expresé aquí con anterioridad mi opinión al respecto), con lo que la vieja CDC y nuevo PdeCat y Esquerra Republicana de Catalunya, obviamente, no me contarán entre los suyos.  En cuanto a la CUP, que respeto profundamente en su fundamento porque como escuché decir a algún tertuliano, esta formación y el PP catalán, son los únicos que no se desvían de su discurso y que lo mantienen con claridad, mintió según se pudo comprobar en la maldita hemeroteca.  La noche de las elecciones últimas en Cataluña, su por entonces cabeza de lista dijo públicamente que tal y como ellos las habían planteado, de manera plebiscitaria, las habían perdido (ellos y el movimiento independentista).  Pero después variaron su posición demostrando a mi modo de ver, que por interés se acoplaron a una forma de hacer política que siempre criticaron.  Por lo tanto, tampoco me contarán entre los suyos.

Y finalmente (en cuanto a partidos mayoritarios), me falta por hablar de Unidos Podemos y logo-vector-partidos-politicos-650x265sus Mareas y Confluencias.  Es necesario que comience este punto poniendo un ejemplo que me expuso uno de mis hermanos.  Situémonos en la Venezuela de Nicolás Maduro, cuando la oposición a su gobierno convoca un referéndum y él no lo impide.  Desde España, el PP lo considera legal y lo apoya; Unidos Podemos lo considera ilegal y lo rechaza.  Curiosamente cuando el referéndum pretende convocarse en Cataluña (parte de España), el PP lo considera ilegal y lo rechaza y en principio (y este “en principio” lo considero fundamental en los hechos) Unidos Podemos reconoce que no tiene validez legal y pide que no se vote en él, aunque aboga por la convocatoria de uno negociado y válido para Cataluña.  La posición de este agrupación de partidos, mareas y confluencias, finalmente no fue clara y osciló de un lado a otro del péndulo.  La alcaldesa de Barcelona primero dijo que no iba a poner urnas en su ciudad (en los lugares habituales municipales para votar), y luego las consintió e incluso fue a votar en un referéndum que decían no reconocer como legal.  ¿Cómo se entiende eso? ¿Qué tipo de coherencia respiran sus actuaciones?  Entiendo y puedo compartir la necesidad de un referéndum legal y pactado con efecto vinculante sobre el tema catalán, igual que sobre tantas otras cosas fundamentales.  Entiendo un posicionamiento antagónico al gobierno central por millones de motivos, y si se quiere, equidistante con partidos independentistas que de alguna manera puedan compartir algo de ideología de base, obrera, social.  Pero el posicionamiento debió ser claro, contundente, argumentado e inamovible.  Tristemente para mí, no fue así si no más bien al contrario, oscilante, zigzageante, vacilante y dependiente del viento del momento.  Y eso a mi no me gusta, me genera dudas; tal vez me aporta decepciones y sobre todo muchas preguntas que no sé responder.  De ahí el título de este pensamiento escrito, porque si Unidos Podemos también me falla, ¿Qué me queda ahora?  Pues no lo sé, la verdad.  Y lo digo con pena y dolor, pero es la realidad en la que me encuentro ahora mismo, teniendo como tengo claro que nadie coincide al 100% en la forma de pensar de nadie, ni amigos, ni familiares ni partidos políticos.

descarga (2)El arco de partidos no se cierra en los arriba nombrados, pero el resto son seguramente residuales, simbólicos y sin visos de aportar nada en la actualidad a la cosa parlamentaria, sin posibilidad de cambiar nada y menos, a mejor.  La política es una mentira muy grande.  La política según se practica hoy en día, ofrece a los partidos por medio de sus diputados electos, la potestad de hacer y deshacer por el mero hecho de los votos, de cuestiones que seguramente no responden a los deseos de los votantes.  Todos los partidos se autoaplican la máxima de que represento a no sé cuantos millones de votos sea para el tema que sea.  Pero no todos los asuntos están en el programa electoral, no todos los temas se han debatido en las bases, no todos los temas salen cuando se redacta ese supuesto “contrato” con los votantes.  Muchos otros se dirimen años después de las elecciones y no es cierto que los partidos representen la realidad de la voluntad popular por muy votados que hayan sido.  Por eso, todo, reitero, TODO, debe cambiar.  Pero nada cambiará, me temo.  Y la primera que debe cambiar, sin duda, es la sociedad.  Así pues, poca esperanza se aventura en el horizonte…..

EL DÍA DESPUÉS…

Hoy es el día después.  Después de muchas cosas resumidas en una sesión en el Parlament de Cataluña; después del llamado “Procés”, después del “referéndum”, después de las cargas policiales, después de la incertidumbre del “recuento de votos”, después de las acciones del gobierno central, después de una falsa “huelga general”, después de una concentración blanca por el diálogo, después de una manifestación de los contrarios a la independencia…..pero sobre todo, después de la incertidumbre de lo que el presidente de la Generalitat diría.  Y en ese día después aún quedan cenizas de dudas, de incertidumbres, de temores, de decepciones, de pequeñas alegrías y de respiros.  De respiro ante el temor que se instaló en muchos de nosotros en la pérdida definitiva de la salud mental en base a enfrentamientos ciudadanos como resultado de la locura generalizada de una clase política instalada en dos trincheras enajenadas.  De respiro ante el temor a vivir lo que muchos de nosotros, por suerte, no hemos tenido la desgracia de vivir: una guerra.  Una guerra entre amigos, entre familias, entre personas que comparten simpatías por el mismo equipo de fútbol, entre personas que en el fondo tienen la aspiración sana de vivir con dignidad económica y cultural.

El sábado asistí a la concentración en la Plaça Sant Jaume por el diálogo, una concentración con el lema “Parlem/Hablemos”.  Fue un ínfimo gesto por mi parte de pedir cordura a unos políticos alejados desde hace seguramente más de un siglo, de las necesidades reales de la gente.  Un gesto que se unió al de muchos otros ciudadanos a lo largo de la geografía española que piden algo que se le supone al género humano, la capacidad de dialogar, de hablar para llegar acuerdos con la premisa clara de que para conseguir, hay que ceder por ambas partes.  Una concentración que fue el preámbulo final de mi despedida de una red social como el Facebook en la que pude constatar nuevamente el nivel de manipulación al que estamos sometidos.  Manipulación de los unos y los otros, manipulación que no somos capaces de reconocer, manipulación que solamente sirve para generar más visceralidad y enfrentamientos entre quienes viajamos en transporte público o a pié para ir a nuestro trabajo.  Manipulación ejercida por aquellos que van en coche oficial hasta un palacio, sea el que sea, y que les permite vivir en una burbuja alejada de aquellos a los que les piden el voto únicamente, por aquellos que no les piden claramente su consentimiento para hacer y cometer todas las tropelías que se termina descubriendo que realizan.  En el bando de los que van en coche oficial, incluyo a todos los que les hacen el trabajo sucio muchas veces por un salario demasiado jugoso, muchas otras por visión cuadriculada de la sagrada unidad de España o por el falso edén de una Cataluña independiente.descarga

No soy licenciado en ciencias políticas, no soy periodista, no soy un pensador.  Solamente soy una persona a la que le toca vivir estos momentos digamos, especiales, en Cataluña.  Y ofrezco mi visión personal de todo intentando desapasionar mi punto de vista, sabiendo que no soy ningún creador de opinión ni lo quiero así.  Todos tenemos derecho a opinar, y todos deberíamos hacerlo desde posiciones racionales aptas para abrir un debate sin crispación.  Un debate que ahora nace en Cataluña, pero que como se ve, afecta a toda la geografía española con diversidad de visiones.  Porque no hay que olvidar que este proceso ha generado en el resto de España odios viscerales, pero también movimientos importantes de simpatía hacia ese invento llamado “derecho a decidir”.  Después todo se ramifica en si son unos solos o si son todos los que deberían decidir, aunque en mi modesta opinión y como ya dejé plasmado en mi anterior serie de escritos, todo lo que está pasando requiere un cambio radical en las cuestiones esenciales del estado, desde el tipo de régimen a la constitución, a los privilegios de muchos y a las necesidades de todos.  Tal vez o quizás con total seguridad, no será este asunto algo rápido; no sé ni siquiera si yo lo veré….

Puedo constatar y constato la torticera utilización del lenguaje por los políticos.  Juegan a tomarnos el pelo, se emplean en circunloquios, en giros gramaticales, en metáforas.  A veces aciertan pero las más, se equivocan y crean más desconcierto y más rencor del que ya está instalado en la sociedad.  No sé quién les ha dado el título de profesores de filología de sus lenguas y de la lengua común, pero afirmo sin rubor que se equivocaron.  La política no debería permitirse convertir una herramienta en un arma, pero está asumido que los políticos pueden mentir, tergiversar, manipular, engañar, esconder, faltar a la verdad, marear la perdiz y cambiar de opinión como de la noche al día sin que se les caiga la cara de vergüenza.  Podemos pasar de la profecía de Artur Mas diciendo que los bancos se pelearían por estar en una Cataluña independiente, a la profecía de Pablo Casado afirmando que a Puigdemont le puede pasar lo mismo que a Companys.  Y mientras ellos utilizan el lenguaje como si de “mezcladitos” o “apalabrados” se tratara, la gente se despista y se cree todo lo que le dicen.

Una amenaza sibilina consciente de lo que implicaba subliminalmente, como la de Casado, es de una gravedad suficiente como para que al menos se le haya expulsado de su partido.  Pero como sabéis, no tengo ninguna confianza en el gobierno español ni en el partido que lo sustenta.  Podríamos citar más casos, pero tampoco ayudaremos mucho en ello.  En cuanto a la profecía de Artur Mas, todos podemos comprobar hoy cómo su carrera en la futurología tiene menos esperanzas que el Sporting gane la Champions.  Hoy se comprueba con tristeza cómo varios bancos, catalanes de toda la vida, han trasladado su sede oficial a Valencia y a Alicante.  Y cómo son muchas las empresas que han hecho lo mismo ante la posibilidad de que Cataluña se independice.  No acierto a entender aún qué consecuencias económicas tendrá todo ésto, pero no me parece que sea ninguna buena por mucho que algunos digan que siguen aquí (con la boca pequeña lo dicen, eso sí).  Siento tristeza de ver estos movimientos empresariales, siento tristeza de ver esta desbandada de los que huyen por temor y para asegurar su dinero principalmente.  Esos movimientos tienen varias lecturas por muchos motivos: por el momento, por las causas, por los temores, por las consecuencias….Pero de todas formas, quiero quedarme con una frase que pronunció el defenestrado (por el PSOE en su momento) Josep Borrell a quienes acudieron de fuera de Cataluña a la manifestación del domingo en Barcelona: cuando volváis a vuestras casas, corred a comprar una botella de cava catalán porque cualquier boicot no hace sino destruir puestos de trabajo de personas.  Y me permito añadir que destruyen puestos de trabajo de personas que no tienen porqué estar de acuerdo con el ideal independentista.  

images (7)Hoy, que es el día después, se abre una oportunidad para el diálogo.  Hoy se abre una oportunidad de solución que contente a todos, incluso sin salir de la España de todos y para todos.  Espero que no se desaproveche, espero que los políticos estén a la altura que merecemos y nos alivien de tanto tiempo de tensión oculta que venimos sufriendo creo que todos por igual, en una Cataluña que me niego a demonizar por mucho que yo esté en profundo desacuerdo con muchas cosas.  Tal vez si con este debate tal y como acaba de hacer público el secretario general del PSOE, que no es santo de mi devoción, permite una reforma constitucional (que debería abarcar muchas cosas como siempre dije, y que debería tener el consenso del pueblo y no de los políticos del parlamento), tengamos que darles las gracias a quienes iniciaron este proceso, este “procés”.  

Sea como sea, yo me quedo con el abrazo sincero y emotivo que recibí ayer por parte de un compañero de trabajo con el que puedo discrepar con respeto profundo por ambas partes.  Un abrazo que me transmitió muchas cosas y que se quedará en mi memoria y en mi corazón mientras viva.  Un abrazo regalado cuando se abrió la posibilidad de la negociación, del diálogo.  Para mí eso es más importante que todos los políticos y sus mentiras juntos.  Para mí eso es lo que cuenta y es lo que me transmite energía para vivir, para luchar y para no perder la esperanza en un mundo, en una sociedad mejor, más justa, más solidaria, más respetuosa y más feliz…

¿Dónde hemos llegado? ¿A dónde nos llevan? EPÍLOGO.

 

 

                                            SOLUCIONES.  IDEAS.  UTOPÍAS.

 

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Termino aquí esta serie sobre el tema del referéndum y la independencia de Cataluña recordando lo que dije en el capítulo III, que siempre me detengo a pensar lo que opinarán sobre lo que digo o escribo, y que a otros no les importa en absoluto lo que los demás opinen sobre ellos y hablan y dicen lo que les parece sin recato.  Quiero decir que a pesar de no sentirme identificado con la ideología independentista que algunos (no sé si muchos o pocos, si la mayoría o si no son mayoría suficiente) tienen en esta tierra, tengo amigos que si lo son.  Amigos a los que aprecio, a los que respeto y a los que quiero porque me han demostrado su cariño y su apoyo y respeto, y eso es algo sagrado para mí.  Y que pase lo que pase a partir del día 1 de octubre, quiero seguir manteniendo esas amistades y ese respeto y cariño porque antes que nada somos personas.  Con diferentes formas de ver las cosas de la política seguramente (a veces no tan diferentes y sobre no tantas cosas), pero personas por encima de la procedencia de cada uno.

Una vez escrito ésto, y tras haber visto en diferido (y en simulado) la entrevista de Jordi Évole al presidente de la Generalitat, señor Puigdemont; después de haber estado viendo imágenes, leyendo artículos, escuchando voces de todas las tendencias, y con la cabeza tocada por tanta información sesgada, manipulada, tendenciosa e interesada….después de todo ésto llego a la conclusión fácil de que tenemos una especie política que no nos merecemos.  Ni los unos ni los otros.  Que cuando se llega al poder, tratas de justificar lo injustificable, o lo que no justificabas cuando estabas en la oposición, o justificas que los tuyos hagan o digan algo que te deja con el culo al aire pero como eres político y tienes labia, buscas el giro gramatical que te permita escurrir el bulto creyendo que nadie se da cuenta.  Si no es así, no te importa en absoluto porque la educación que tiene la sociedad sabes que no hará que tengas que pagar por ello.  Que cuesta mucho decir que tú o que tu subordinado en la cadena de mando de un gobierno o un partido ha hecho algo mal y pedir perdón públicamente por ello; que llevan un juego sucio unos y otros alejado de la realidad que nos explican; que TODOS manipulan a la gente, nos manipulan exactamente para que hagamos lo que quieren que hagamos; que nos hacen creer que nos sirven cuando tienen un plan perfectamente trazado porque nos consideran imbéciles incapaces de estar a la altura de lo que ellos creen que es un país.  Por eso las reuniones de los gobiernos no son con luz, cámara y taquígrafos, ni las de los partidos.  Porque todos tienen mucho que ocultar.  Personalmente no entiendo porqué se deben ocultar las deliberaciones de los gobiernos cuando están tratando leyes y regulaciones que afectan a quienes votamos para elegirlos, pero tengo claro que es una cuestión utópica.

Lo que está sucediendo en Cataluña es una muestra de un descontento generalizado con cómo tenemos montada la sociedad en España.  No lo digo solo porque algunos se quieran ir y desmembrar el país, si no porque hay unas leyes en una carta magna que no se respetan, que no se cumplen, que no se pueden cambiar (a no ser que lo diga alguien que no fue elegido por los españoles y entonces se hace con nocturnidad, alevosía y alta traición al pueblo, que eso no se dijo).  Es una muestra de una rigidez tanto de pensamiento como de movimiento de la democracia que limita la evolución de la ley por un lado, y de la sociedad por otro.  No digo que haya que incumplir la Constitución en este caso si es lo que produce miedo, pero si digo que no se cumple.  Al menos en algunos de sus artículos fundamentales; no solo sirve decir que la soberanía reside en el pueblo español, si no que hay que cumplir ese precepto.  La soberanía implica no aceptar injerencias extranjeras en algo tan fundamental como esa Constitución que es intocable cuando los políticos dicen que no se puede ni tocar, ni retocar ni cambiar, pero por otro lado y como ya escribí y todos sabemos, no pasa nada si los dos líderes de los dos principales partidos (uno de ellos además con mandato de gobierno) se ponen de acuerdo para cambiar algo que además perjudica seriamente los intereses del estado.  Cuando digo los intereses del estado, digo los intereses de los ciudadanos y no de las entidades financieras ni de ninguna otra entidad intangible.  Porque el estado, el país, la nación, somos las personas.  Las personas que trabajamos, que votamos, que consumimos, y no solamente un territorio o una propiedad.  Ante todo, principalmente, por encima de cualquier otra disquisición, somos las personas los que formamos todas esas entidades políticas y no los cajeros automáticos de ningún banco, ni español, ni alemán ni de ningún otro sitio.

Hay un descontento general con la situación política, y estamos sometidos a lavados de cerebro de los unos contra los otros por los más diversos motivos, el idioma, la procedencia, la ideología, la orientación sexual, la prensa que nos manipula, etc.  Pero es evidente al menos según mi criterio, que necesitamos cambiar.  No porque haya este movimiento ahora en Cataluña, si no porque hace tiempo que la sociedad viene demandando cambios por lo menos, desde que nos anunciaron y reconocieron la crisis.  Y la crisis económica tiene también mucha culpa de todo lo que está pasando.  Esta crisis que yo siempre dije que era ficticia y montada por esos poderes fácticos en la sombra, y que un día decidieron que ganábamos los trabajadores demasiado dinero y que teníamos demasiados derechos de todo tipo.  A partir de ahí ( y también viene desde que nos metieron en Maastrich y nos colaron el euro con una pérdida en el primer año de un 66% del valor de lo que teníamos), quienes mandan se aprovechan del adoctrinamiento y el miedo de la gente; del miedo a perder el coche, la nevera, el piso, y nos vienen vendiendo que hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades.  Lo malo además de ser falsa esa afirmación, es que ellos llevan décadas viviendo por encima de nuestras posibilidades.  Y eso debe cambiar.

Para empezar y para terminar con las afirmaciones de la ilegitimidad de la monarquía, se debería hacer un referéndum claro: monarquía o república.  Ese debería ser el comienzo para que la sociedad se exprese.   A partir de ahí, la ciudadanía debe aprobar un código penal nuevo, justo y aplicable de igual manera para todos, que eso de la inmunidad parlamentaria debe terminar.  Con una justicia despolitizada, independiente del poder ejecutivo y del legislativo, rápida, eficaz, dotada de medios para hacer su labor, a la que los partidos políticos no nombren en base a nada.  División de poderes, como aprendí en el colegio: legislativo, ejecutivo y judicial.  Redacción de una nueva Constitución por la sociedad y votada por todos; una constitución que se cumpla en todos los puntos y que no de lugar a interpretaciones partidistas ni partidarias.  Una constitución que recoja la forma de gobierno del país.  Personalmente, yo abogo por una república.  De ser así, hay que acordar si hay autonomías, naciones, países, regiones o asociaciones de vecinos como forma de descentralizar el gobierno, pero eso sí: todos con los mismos derechos y obligaciones.  TODOS.  Aquí no vale ni cupo vasco, ni nacionalidades históricas, ni café para unos sí y otros no.  Un país de iguales en todos los sentidos: iguales en obligaciones, iguales en derechos.  Un país en el que la sanidad sea pública y única, para que uno pueda ir de una punta a otra del territorio sin problemas de atención médica porque su tarjeta sea de un sitio y no sirva en el otro.  Con una hacienda común que evite discriminaciones como las que ahora existen al poder las autonomías y los ayuntamientos cobrar algunos impuestos.  Una hacienda de un poder gubernamental que redistribuya la riqueza para reparar desigualdades territoriales, para que los servicios públicos y los esenciales lleguen hasta el último rincón del país, hasta la última casa de la última montaña.  Un país en el que las nuevas tecnologías estén obligadas a implantarse a la vez en todo el territorio por ley, y si no, no hay negocio que valga.  Con unos transportes y unas comunicaciones iguales en un extremo y otro; con carreteras, autovías o autopistas gratuitas y sin prórrogas de peajes cuando están más que pagadas.  Con un servicio ferroviario que no discrimine en fución del poder adquisitivo de los viajeros, con un tren al alcance de todos, rápido, puntual, eficiente.  Un país que recupere el control de los servicios públicos, de los servicios energéticos, que potencie las energías renovables (de las que podemos ser potencia) para ser capaces de autoabastecernos en caso de necesidad o de crisis de las energías fósiles.  Un país laico de verdad, en el que cada uno es libre de procesar el credo religioso que quiera en la intimidad de su hogar o en el centro religioso al que le guste acudir, pero que esté fuera de la enseñanza.  Un país en el que se potencie de verdad la escuela pública basando su desarrollo y su futuro en la cultura y el pensamiento crítico fomentado desde el ingreso de los niños al colegio.  Un país con un solo sistema educativo desarrollado por profesionales de la enseñanza con el fin de mejorar el nivel cultural de la sociedad.

Hay que cambiar la sociedad haciendo que la política no sea un refugio de ladrones, un refugio de personas que llegan para enriquecerse ilícitamente.  Esto debería estar especialmente penado en una sociedad avanzada, democrática y sana.  Cuando alguien deja la política, debería estar obligado a volver a su antigua ocupación, con derecho a la misma pensión que el resto de trabajadores de la sociedad.  Unos políticos con un sueldo acorde a lo que representan, pero sin dietas individuales ni dinero por vivir lejos de sus casas.  ¿350 diputados?  Los que sean de fuera, vivirían en unos apartamentos de 28m cuadrados (igual que quisieron hacer con los estudiantes y no estudiantes en su momento), que cubran sus necesidades.  La política es un servicio social, no una forma de enriquecimiento.  Un país con una universidad que fomente la investigación, que la premie y que no expulse a los más brillantes a la emigración; un país que sepa y pueda mantener a científicos e investigadores con proyectos ilusionantes.  Un país a la altura de los que nos rodean en cuanto a derechos laborales y de salario mínimo.  Un país que respete y haga respetar a sus ciudadanos las lenguas propias de cualquiera de las partes del estado, que impida que una lengua no permita el acceso a un puesto de trabajo si alguien se desplaza por el territorio.

Hay que impedir el desarrollo de ideologías totalitarias mediante la cultura y por supuesto, no consentir la apología ni del terrorismo ni la realización de actos reivindicativos de la dictadura.  Eliminar la subvención a  la fundación del dictador y prohibir las exibiciones de índole fascista que con respecto a aquel se realizan.  Se debe recordar que el país es de todos, que los símbolos, los que se acuerden, son de todos, y que el respeto por los símbolos del país y de las divisiones que se realicen para descentralizar, ha de ser exquisito.

Y abrir la posibilidad de referéndums y consultas.  Si alguien quiere preguntar si un territorio quiere independizarse del todo, hagamos como se hizo en Quebec.  Se acuerda hacer la consulta, se acuerdan los porcentajes de participación y de resultado con que será válido y aceptado el recuento, y se deja claro también, que las partes de ese territorio en las que no gane el sí, continuarán perteneciendo al país originario y no al que pretenda crearse.  Si se acepta así, adelante con los referéndums y evitamos situaciones como la de ahora.  Pero será una sola consulta y no cada vez que alguien tenga la ocurrencia.  Para volver a realizarla, tendría que pasar un tiempo mínimo de tres legislaturas, por ejemplo.

No sé, son ideas porque pase lo que pase el 1 de octubre, algo debe cambiar en España.  Hay que moverse, no hay que enrocarse en una postura inamovible en la eternidad.  Ni por un lado ni por el otro.  Hay que echar imaginación, desarrollar la democracia y los políticos o se renuevan en su forma de actuar, o deben desaparecer.  Todo lo que propongo es una utopía, un sueño.  Pero los sueños se persiguen, la lucha por conseguirlos debe permanecer en la sociedad, en cada uno de nosotros.  Solo quiero vivir tranquilo de mi trabajo, sintiéndome a gusto allá donde la vida me lleva, allá donde nací y vuelvo cuando puedo.  Solo quiero que mi hija tenga un futuro, tenga paz y tenga libertad de pensamiento, libertad para discrepar sin que nadie la insulte ni la catalogue de una cosa u otra ( no siendo que me salga terrorista ideológica, que no es el caso).  ¿Es eso grave?  A partir de aquí, solo me queda esperar acontecimientos con el ruego de que no se nos vaya todo esto de las manos, que los ultras estén controlados por la policía, y que el día 2 de octubre salga el sol o llueva.

Gracias por leer mis opiniones con las que no tenéis porqué estar de acuerdo.  Espero pronto escribir sobre algo más agradable……..